sábado, 7 de mayo de 2011

Heridas de Guerra

Algunas como calcomanías de matutano, que se borran con el tiempo, y otras recuerdos eternos en mi piel, algunos buenos y otros…
Otros están ahí porque el karma ha decidido que es un castigo merecido, por lo bien que me porté en su día.

Cortes, rozaduras, moretones, arañazos, torticulis…
Mordiscos de… animales indeterminados, urticarias...

Aviso para navegantes, lo de decir que un chupetón en el cuello, es un golpe con el pomo de una puerta, NUNCA ha colado.

No es todo por practicar el kamasutra, cuidao, es porque, cuando somos jóvenes, nos da el apretón en cualquier sitio, bueno y no tan jóvenes.
Intentar pasar un rato agradable con un zagal sin tener lugar a donde ir, es como una clase avanzada de supervivencia del ejército.

Me acuerdo una baza, en el pueblo de un ex noviete, que como teníamos la casa llena de familia política, nos fuimos al monte, armados únicamente con una manta, tengo que decir que el monte alcarreño no es como las verdes praderas donde Heidi retozaba con Pedro, y que aquí, no es que todo el monte sea orégano, es que hay aliagas, cardos borriqueros y una fauna que no se comería ni Bear Grylls.

Una servidora, que ya sabéis que es muy de alzar la voz en muy variopintos escenarios, mordiéndose la lengua,
pero no para ahogar mis gritos de placer, sino para no chillar de dolor, porque entre lo que hacía la manta zamorana,
(que no veas como picaba y en pleno agosto calorcito rico)
y lo que no tapaba tan prístino paño sacado de los ajuares de su abuela, me decoré las rodillas y las manos que ni un paso de Semana Santa.

Esta claro que si quieres algo bien hecho, tienes que hacerlo tu.

Recuento total de daños: cinco abones de picadura de insecto sin identificar, raspaduras varias en mis rodillas y numerosas astillas clavadas en mis manos. Aunque por lo menos en el periplo no salí yo solo lesionada que el señorito en cuestión, por lo menos, se clavó un par de piedras en su culo de niño bien.

(que hacía menos por mis orgasmos que por la patria, que ya es decir)

Pero vamos, el/la que no se haya quemado las rodillas por tener (o intentar) un round de amor en un coche, no ha tenido juventud, o ha tenido mucho dinero para poder patrocinarse hoteles, que de todo hay en la viña del señor.

Eso sí, al que le guste el riesgo que lo intente en el descansillo de su escalera (en la que si mal no recuerdo hay 33 puertas ocupadas por numerosas familias, conocidas todas de mi señora madre, la presidenta de esta nuestra comunidad. Luego intenta explicarle por qué tienes moratones en la espalda perfectamente rectos separados entre sí por la medida exacta de los escalones del descansillo.
O mejor aun, intenta explicarle que hace tu bolso colgado en el espejo del ascensor al las 6 de la mañana cuando llega ella de trabajar de noche. Si está claro que lo mío eran los ascensores.
Excusas haberlas ahílas, creíbles no todas.

Aunque para buenas heridas de guerra, la de aquella vez, en la que un salvaje que no tenía respeto por la propiedad ajena, me quiso arrancar (literalmente) la ropa interior y me quemó la piel con la cuerda de mi tanga, allá donde la espalda ya no recuerda su casto nombre.

De siempre es sabido, que en los pueblos o te subes a un pajar o te vas a la era a disfrutar del picorcillo de la cebada en los remolques (en mi pueblo solo intentar en verano que en invierno se te puede caer a cachos del frío cualquier cosa)
En mi pueblo no hay pajares a los que subir, pero si muchas bodegas oscuras en las que entrar.
Que no se que es peor, la resaca de una noche loca de mezclas de alcohol,
o sexo sobre una mesa, apoyada en una pared de piedra, contra la que chocaba mi cabeza sin el menor miramiento.
¡Un poquito de por favor que aun estoy estudiando!
Añado que en la mesa había numerosas viandas (en tarros de cristal) que acabaron esparcidas por el suelo, con menos glamour que en la peli de “el cartero siempre llama dos veces”. Pero mi acompañante no iba vestido de funcionario del estado, sino más bien un poco más de la realeza tirando a chacha de siete hombres bajitos.

Siempre me preguntaré por qué tienen los hombres tanto afán por vestirse de mujeres.

Ya os digo que debe ser el Karma, al que tengo que devolverle muchos favores, porque con tal mala suerte, se me escurrió una chancla, con el tema del vaivén y los empujones, y mi pobre pie tuvo que ir a dar con un bote de pepinillos en vinagre roto…

No os digo más, yo prefiero la resaca de mezcla de garrafón del malo, que el dolor de cuerpo y alma que tenía al día siguiente, que no me podía ni vestir.

También os digo que el no juega no gana, y el que no innova se aburre.

Para los amantes de las nuevas tecnologías móviles, os diré que hay una aplicación (que sin duda ha hecho un español o un italiano) que se llama mispicaderos (disponible para android gratuita) donde te recomienda los rinconcillos más oscuros y romanticotes de las ciudades españolas.

Siempre cuidado con allanar la propiedad ajena.

martes, 1 de marzo de 2011

Mi primera vez

Como ya sabéis, llevo una temporada compartiendo mi vida con… el sujeto X. Una vez más debo pediros perdón, pero volver a trabajar y convivir me deja poco tiempo para escribir, espero que esto cambien pronto (en cuanto me haga a no dormir siesta y madrugar lo tendré todo controlado).

Tengo que agradecer a mi tía, que me diese la idea de escribir sobre la vida en pareja, porque pensaba que mis “cúmulos de circunstancias” iban a tener fecha final (cuando acabase de contaros todas mis avendesventuras con los hombres), pero aquí se abre paso una nueva sección.

Con mucha ilusión y siempre moderación del sujeto X (pero no censura, tranquilos).

Para el que no lo haya hecho nunca, convivir con una persona, ya sea del otro sexo o del mismo (mucho peor del opuesto), es una deporte de riesgo, porque mostramos toda nuestra vulnerabilidad y nuestros (vergonzosos y mas oscuros) secretos.

Y eso que el sujeto X y yo aun estamos en lo edulcorado momento del comienzo, cuando aun se duerme abrazado, se come abrazado, paseamos al perro abrazados, vemos películas bélicas (¬ ¬) abrazados (mientras yo veo series en el ordenador), damos asco a los solteros abrazados… todo asquerosamente amoroso esto de ser pareja.

Solo hay una cosa que debe seguir inviolablemente privada, y no me refiero a llamar a la puerta de atrás (ya conocéis mi política de probar primero y luego criticar), me refiero a que lo único que yo comparto en el baño es el espejo mientras él se peina y yo me maquillo para ir a trabajar (cuestión de aprovechar un ratín más las sábanas).
Os preguntareis por qué no añado a la minilista de “cosas de dos en el baño” el super romántico y relajante baño de espuma (con sales, pétalos, velas ((quema pelos)) y sucedáneos,

porque, queridos lectores míos,

A menos que tengáis una bañera a la medida de un tanque para albergar a Flipper y toda su familia (y me quedo corta), es un trabajo de chinos que dos personas de tamaño medio (como sujeto X y una servidora) quepan en una bañera Standard (de las que ponen en los pisos que no salen en el programa de “¿quién vive ahí?

Es imposible sobrevivir en estos unizulos acuáticos sin que te claves el grifo, te sientes encima del tapón o se te salgan las piernas, tengas que desencajarte un hombro, o un sin fin de cosas horribles que pasan en una bañera monoplaza cuando la conviertes en patera, por eso la bañera de Pretty Woman,

ERA UNA PISCINA OLÍMPICA Y NO UNA JOFAINITA.

Una servidora da gracias de que el termo del agua caliente sea solo de 30 L. Y no se pueda llenar la bañera, porque la última vez que compartí baño, (haced un cálculo aproximado de mi edad y mi desventurado acompañante) me tuve que salir corriendo de la misma tras los gritos desesperados del chico en cuestión que había terminado la fiesta (sin mi, todo hay que decirlo) y creía que sus súper-espermatozoides de quinceañero precoz (vaya! He dicho su edad) iban a dejarme embarazada, atravesando el agua jabonosa y todo. (cuanto daño, de verdad, cuanto daño!!)

Y desde luego, bajo ningún concepto, nunca está permitido entrar al baño cuando hay otra persona dentro y no se sabe a ciencia cierta lo que está…haciendo, ya me entendéis. Por eso Monesbol puso pestillos en la puerta de los baños y las habitaciones de matrimonio, lo siento teenagers, pero no tenéis derecho a intimidad (eso me decía mi madre cada vez que entraba en mi cuarto sin llamar y estaba acompañada).

Mi profesora de literatura del refinado colegio de monjas al que asistí en mi ciudad natal, nos dejó muy claro porque se le llamaba retrete, el lugar más íntimo y recogido de la casa (ya desde tiempos inmemoriales se llevaban lectura, que quede claro).
Menos mal que sujeto X, no es como mi señora madre, que entraba sin llamar, a hacerte el resumen diario de la escalera de vecinos en mi momento all’bran.
¡¡Minipunto para mi chico, que sabe respetar la intimidad de las mujeres!!


Pero, aquí viene lo embarazoso de la historia (como dirían los ingleses),estando yo viendo series, cada uno en su parte del sofá (y yo que doy gracias a eso, de no estar los dos edulcoradamente abrazados viendo una peli), es lo que tiene tener alergia y compartir casi las 24h del día, que se me has escapado…. un pedo.

Se me ha escapado, LO JURO, lo juro por lo más sagrado, por las rebajas de Blanco y su tienda online que me muera sin comprarme nada más, que una tos puñetera (porque no tiene otro nombre), y en vez de fingir como una dama y hacerme la longuis o echarle la culpa al perro que dormía plácidamente debajo de la mesa,

Me he echado a reír, y lo mejor de todo, es que él, se ha reído conmigo.

¿se habrá perdido el romanticismo y el aparentar ser perfectos?

Puede que sí, pero estoy segura que después del primer pedo en pareja,

esto se puede llamar convivencia.

martes, 14 de diciembre de 2010

Caza sin muerte

Cuando una tiene pareja, y lo de una va por mi, sí, (algunos dirán “por fin”, otros dirán “me lo perdí” y otros dirán “cuanto le durará”) se encuentra en la tesitura de que los instintos carnívoros de caza siguen en su más fuero interno ( y no tan interno). Ya he probado muchas técnicas de apaciguamiento cuando semejante situación se ha truncado en mi vida otras veces (lo de tener pareja digo), y los que me conocéis sabréis que no con muy buenos resultados. Porque la que es carnívora y cazadora lo es hasta en Cuaresma. Yo, ya me he procurado un viajecito a Santiago de Compostela para ganar la indulgencia, pasando bajo la Puerta del Perdón, como buena atea agnóstica que soy, (pero enamorada del arte).
El caso es que, ya he cambiado mi estado por las redes sociales de cazadora a cazada, y aun así… me sigue llegando el olor de las presas frescas (a Hugo Boss si puede ser) por todos lados, y sobre todo mis amantes en nómina no dejan de increparme con planes lujuriosos y carnales y con el frío que hace…

¡BASTA QUE ME PIERDO!

Como mi amiga Vane, que va a tener razón y nunca coincidimos en el terreno de la soltería, ahora vuelve a estar en el mercado, mi (llamémosle sujeto A) sujeto A me ha dado licencia para la caza sin muerte, vamos apuntar, pero no rematar.
¡Qué bien me conoces pequeño!
(aprovecho para darle un saludito, que es lector de mi blog)

Es divertido, además sabiendo que la cena calentita te espera en casa o al otro lado de la barra, sobre todo si son presas conocidas, no me lo neguéis, será una leyenda urbana, un refrán de abuelos o una alineación de planetas, pero se liga mucho más cuando tienes pareja, debe ser que las mujeres olemos diferente, un gran misterio.
Así que ahora, y espero sinceramente que por mucho tiempo, voy de ojeadora del grupo de expedición en modalidad de caza nocturna.

Pero no os penséis que os voy a abandonar, que seguiré contándoos mis experiencias tanto pasadas, porque de los errores también se aprende y futuras (con licencia del sujeto A,claro).

Tontear con los amigos, que por supuesto saben que tienes a algún sujeto fijo en alguna parte, es bueno, sano, y sin riesgo, como bañarse con tiburones en una jaula (tu dentro de la jaula y ellos fuera, se entiende, no?).
¿A quién no le gusta mirar? A nadie le amarga un dulce.
Además no hay que dejar que se oxiden nuestras más malas artes de ligoteo nocturno, miradas, bailes, sonrisas picaruelas, jugar al francotirador sin rematar, aunque la otra parte contratante de la parte contratante no esté tan de acuerdo con no recibir una buena muerte al final de la noche, de vez en cuando viene bien ser un poquito egoísta y mandar a más de uno con un buen calentón a casita. se llama portarse bien, dar indultos al mejor toro de la noche y convertirlo en semental para futuras cazadoras. suena interesante lo de la caza sin muerte...

Consejo de eFe: No es recomendable tontear con antiguos amantes, esto no lo digo por mi, que casi todos mis amantes fijos han sabido comportarse cuando una se coloca el cartel de aforo completo, pero no hay que jugar con fuego, que si lo que está por descubrir puede ser excitante, lo conocido, lo bien conocido, nos acabará quemando.


Será la edad, la experiencia o que ya no quiero meterme en berenjenales de semejante calibre, ¿o será el amor? El caso es que no me apetece o no me parece ético (es la edad sin duda) jugar con la comida.
Además que bien pensando, si te fijas en otras presas…a lo mejor no es el momento de amaestrar a una, sino de seguir echando la caña al río.
Oh my lord! ¡¡Qué soy una pareja!!

Sabéis que os digo, me estaré volviendo loca, pero ya no me apetece tanto cazar, me quedo con mi tigre amaestrado.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Noveles, acólitos, padawans: vírgenes

En temas tan delicados como compartir cama, o más bien las conversaciones postcoitum, con los hombres, hay que elegir bien las palabras, más que nada para no llegar a equívocos y caras rojas, que estando desnudos muy pocos podemos sentirnos (y no me incluyo) estrellas del porno.
Años de práctica son los que yo llevo para no reírme de muchas burradas y no echarme a llorar por meteduras de pata dignas del mismísimo doblador de Rocco’s Siffredi.
Una cosa es ser sutil y otra dar todo por supuesto, que a todos, bueno “casi” todos nos gusta experimentar pero hay cosas que no son de tocar, y cosas que, por supuesto, no se pueden pedir siendo la primera vez.

ME REITERO COMO SEMANAS ATRÁS,
EL PORNO HA HECHO MUCHO DAÑO A ESTE PAIS

Seguro que más de una vez os han dicho algo que no queríais escuchar, o se os ha escapado a vosotros sin querer, pues todo se magnifica muchísimo cuando estás en la cama con un pequeño padawan que se acaba de inscribir en la real escuela del arte amatorio, vamos: virgen virgen virgen (tres veces virgen).
Y es que para todo hay una primera vez en la vida, y todos sabemos
(mundialmente conocida la disculpa de “era mi primerito día”).
Sin ir más lejos yo también fui una pequeña e inocente virgen, y recuerdo (ahora) con muchas risas como aconteció mi desfloramiento (con mi primer noviete serio, y como regalo de cumpleaños una mañana de pellas en su casa), y jamás olvidaré, o espero no olvidar nunca, la cara de susto del susodicho cuando rompió mi himen (con su talla XL) y se pensaba que la sangre era suya. Todo un poema.

Aunque yo ya estoy un poco cansada de hacer de maestro yoda en estos menesteres, siempre hay que devolver el favor, más que nada por equilibrar el karma.
pero es que no hay nada peor que un acólito con aires de vampiro jefe, así pasa:

Luego lloran.

Una que pone toda su mejor intención y sus mejores artes, encima para que luego otras lo disfruten, y te viene con frases como: (abstenerse aquellos lectores con dolencias en las mandíbulas, por las risas que acarrean)

- no me puedo creer que a tus años te guste el “petting” (creo que esa palabra, sinceramente, ya no la usa nadie, o solamente los que no saben el gustito que da restregarse un poco antes de pasar a “mayores”)
- yo es que soy un poco egoísta para el sexo, primero chúpamela y si lo haces bien te recompenso.
- La mejor de todas: “esto nunca me había pasado solo”
- ES QUE ME PUEDE LA PRESIÓN (cortesía de un ex, durante los seis primeros meses de relación)

Ante tamañas frases salidas del subconsciente más bizarro de los hombrecillos, servidora no puede hacer más que (primero) extrañarse y luego reírse, porque teniendo en cuenta que estamos hablando de noveles…yo no pido que den las gracias por desprecintarlos, que casi siempre es un placer, ¡pero hombre! un poco de seriedad que ahora estamos hablando los mayores. De hecho de los dos individuos a los que me refiero, merecen que comente que los dos superaban las veinte primaveras y no sabían lo que era tocar una teta.
Para colmo de males, te vienen con peticiones fetichistas salidas de las peores pelis porno que ni los camioneros en sus noches más solitarias verían.
En mi lista, hay cuatro efebos virginalmente desflorados, espero que si os los encontráis (a las mujeres me dirijo) estén bien enseñados, pero si les encontráis algún fallo, por favor, POR FAVOR, decídselo, que sino luego…

Lloran.

Sed buenos, alimentad al hambriento, cuidad al enfermo, animad al bajo de moral,
vestid al desnudo, (bueno eso mejor al revés) y sobre todo disfrutar de lo inexplorado, os podéis llevar alguna que otra sorpresa. Además no hay nada mejor que aleccionar al prójimo a nuestro gusto y hacer buen uso de ello, pero más adelante, cuando ya tengan unas pocas más de tablas, que en estas ocasiones si merece la pena una segunda oportunidad.

Como los exámenes de septiembre.

jueves, 11 de noviembre de 2010

videollamada

Ya tenía yo alguna sospecha de que, después de hacer un trío, ver a una tía tocándose a través de la mala calidad de una web cam vuelve a los tíos gilipollas.
Una fantasía, para mi gusto, de lo más estúpida, porque donde esté la palpación carnal, con los mordiscos, las caricias y toda la parafernalia de un bis a bis…que se quite el ciberspacio, pero está claro que cuando hay de por medio unos 400 km, poco más se puede hacer.
Es como la fantasía que tenía mi ex, y que un día, tras hacer el amor (porque con los novios se hace el amor, le pese a quien le pese) me espetó: (quiero pensar que sin pensar) que su mayor fantasía :
ATENTOS
“tirarse a una japonesa” y que iba a hacerlo antes de morir.

mi pregunta (aun hoy) es si es que están hechas de otro material diferente al tacto… porque sino… creo que tienen los mismo agujeros que las occidentales.

Continuo pues, y es que todo comenzó de la manera más tonta (lo de la videollamada digo), que si se me cae el tirante del sujetador, que qué calor hace y me quito la camiseta… y sin comerlo ni beberlo encuentro al interlocutor tocándose a dos manos y yo con cara de…

¿me lo estás diciendo en serio? Así sin más…
¿en este juego no hay preliminares que valgan?

En fín, (me dije a mi misma), ya no le voy a decir que no, estando como está. Pero, si ya de por sí los silencios incómodos en la cama son… eso, incómodos, imaginaos tras una pantalla de ordenador, con uno ojo y un oído puestos en la puerta, por si a mi madre se le ocurría venir con alguna pregunta innecesaria de rigor. (os puedo asegurar que ahora siempre llama antes de entrar)

¡Así no hay quien se concentre!

No sé si os acordáis que os comenté que no soy muy amiga de hablar por teléfono, pues de las videollamadas menos, pendiente de no rascarse la nariz, de tener el flequillo perfectamente peinado, de no hablar con mucha gente a la vez porque SE VE Y SE OYE TODO… un rollo, y un lío innecesario.
¿dónde quedaron las llamadas subiditas de todo? Con esa intimidad digna de un móvil con batería suficiente para terminar sin prisas?

No es que fuese la primera vez que hacia estas cosas (vamos que desprevenida del todo, no me pillaba), hace tiempo me prometí que había que probar todo antes de hablar mal de algo, pero no sé si es que, estaba poco receptiva, si es que tenía más sueño de lo normal o que el hecho de ver una cola ( todo sea dicho muy bien proporcionada) en la pantalla de mi pequeño MAC era superior a mi.

Os juro que a los 4 minutos de reloj, el interlocutor, había llegado al final del trayecto y tuvo la osadía de preguntarme si me había quedado satisfecha…de preguntarlo totalmente en serio.

No voy a hacer declaraciones al respecto, creo sinceramente que no hacen falta. Solo me resta pensar que ha mantenido muchas relaciones webcamisticas con el pornotube. Pero a los hombres lectores aquí presentes os diré que es (nunca imposible) muy improbable que una chica tocándose sola y encima viendo semejante panorama sea capaz de concentrarse para tener un orgasmo decente en menos de cuatro minutos, así que no, no señor, yo no he terminado.

Pero fue un buen momento para usar la excusa de, “vaya mierda de conexión a Internet que tengo” pulsar sin querer el botón de colgar, y terminar por mi misma, lo que nunca tenía que haber empezando en cibercompañía.

En su defensa ( y ya sabeis que no soy mucho de defender) decir que el muchacho es mucho mejor en vivo y en directo.

Cuando una está sola en la cama, tiene que buscarse las cosquillas y las soluciones, por una misma.

De estas cosas se aprende, desde luego, más vale sola que cibermalacompañada.

lunes, 25 de octubre de 2010

El gamo herido

Cuando una cazadora sale en misión nocturna, se encuentra numerosos especimenes de singulares características. Cada uno se la apaña como puede para ligar, pero hay métodos que deberían o bien premiarse, o bien erradicarse sangrienta y definitivamente.
El método de la “pena”, o como yo lo he bautizado (con licencia de todos vosotros) el gamo herido, consiste en parecer una presa desvalida y fácil, con un buen pie a entablar conversación sobre todo por la pregunta de:

¿qué te ha pasado?

En esta ocasión, localicé un gamo macho de la treintena (o sea, carne dura pero jugosa) que iba cojeando sobre una muleta y que automáticamente fue bautizado por mis amigos como “el cojo”, en medio de la pista de baile de la nueva escombrera de mi ciudad natal (escombrera es igual a que lo mejorcito de cada casa se reúne en un local para beberse lo que queda de la noche hasta que casi sale el sol).

Mira que mi abuela siempre dice que a partir de las 2 se cierra la veda y hay que recogerse, no sabía yo lo que me esperaba.

El problema de las mujeres es que a veces olvidamos nuestra condición dominante de selección, y nos reconcome la curiosidad, como buenas mujeres que somos hijas de nuestras madres. Así que un par de caídas de pestañas y un sorbo un tanto lujurioso de mi botellín (en las escombreras no es recomendable beber alcohol) hicieron que el cervatillo me hiciera gestos con la mano para que me acercase, y después de la pregunta de rigor de:

¿Tienes novio?
¿A caso no te das cuenta que estoy desatando mis más y mejores armas de mujer?

Resultó que el pobre cojito era futbolista aficionado, y metió la pierna donde no le llamaban, y para que no se deprimiese sus amigos le sacaron de fiesta y luego, con premeditación y alevosía, le abandonaron a su suerte, como un lastre en su noche de ligoteo. Estaba pues, solito ante el peligro. Y yo, como buena samaritana, me ofrecí en acompañarle a su casa (y darle el mordisco de gracia, ¡claro! para que no siguiese sufriendo, el pobre).
El caso es, que nos montamos en el coche, porque andar no, pero conducir si que podía… bajé la vista al salpicadero y veo, CON GESTO DE HORROR PETRIFICADO, su nombre (Gamo) y el de su (supongo) ex-novia en letras plastificadas con purpurina de diferentes colores, ( me permito recordaros que sobrepasa la treintena).

Esto, forma parte de las cosas que me hacen perder el interés por un tío,
más rápido de lo normal. Lo segundo es enterarme que su ex es una… conocida.

La noche se fue volviendo más graciosa, si cabe, y cuando después de unos besos me comentó (sin darle importancia ninguna) que no tenía condones, (esto también en parte es culpa mía porque yo tampoco tenía) no hace falta deciros donde terminé la noche.

En mi casa, en mi cama, sola.

Pero como tengo mi corazoncito, me gusta (de vez en cuando) dar una segunda oportunidad ( por el tema del Karma, ya sabéis) y me venía muy bien que me llevara al aeropuerto, volví a quedar con él.

Lo que fue de traca es que esta vez tampoco llevase preservativos. Así que esta leona cazadora, terminó por perder la paciencia y el total interés por este pobre astado, porque entre otras cosas, una tarde que quedamos a tomar unas cañas, tuve que pagar yo las cervezas con la excusa de que no podía andar hasta la barra.
Pero, me repito, conducir sí que podía.

Otro consejo gratuito de eFe: jamás agreguéis a vuestro facebook o similares a una presa, demasiado es darles el número de móvil, (siempre y cuando no hagáis como yo y lo deis mal desde el principio, para no dejar rastro), porque ahora la que se siente una pobre víctima perseguida, soy yo.

Menos mal que la fría indiferencia está surgiendo efecto.

jueves, 14 de octubre de 2010

Yogures

¿Cómo era el dicho…?
¿Si pesa más de 50kg no es delito?

Si buscamos la definición de yogur en el efediccionario: dícese de joven efebo, imberbe y con las hormonas revolucionadas menor a nuestra edad (bastante menor) que consigue volvernos turulatas a las mujeres centradas y encarriladas como yo (léase el sarcasmo).

Quién no ha tenido alguna vez un pequeño desliz con alguien que crees que sabes hace ecuaciones de tercer grado y luego resultaba que iba a preescolar.
Si es que la generación NiNi está muy desarrollada para su edad, y con eso de que saben falsificar la firma de sus padres para apuntarse al carro de los piercing…
No puede ser, ya no te puedes fiar ni de tu sombra, hay que ir pidiendo el carnet por delante, e incluso el libro de familia, que no será la primera vez que después de pasar una gran tarde con un casi desconocido llegamos a la conclusión de que somos primos terceros.
¡Menudo bochorno!
La primera vez que caí en la tentación de comerme un pettit suisse, en vez de un yogur de soja, par mayores de 18 años, fue en las fiestas de mi querida ciudad natal, que hará un mes que terminaron la edición 2010.
El nene en cuestión que ya llevaba rondándome un par de años, consiguió su objetivo cuando por lo menos tenía un poco de pelusilla en la cara, aunque para mi mayor vergüenza y escarnio he de decir que seguía siendo menor de edad, y que yo era consciente de ello.

Seamos claros…

Los pettit suisse solo sirven para una cosa:

Sacar un clavo oxidado (léase yogur desnatado sin azucar) de nuestras vidas.

No vamos a engañarnos, son divertidos, amenos, dulces y mimosos, nunca se cansan de hacer cosas nuevas y excitantes, pero pronto se cansan de todo lo demás, así que si buscas una relación estable, búscate un tío que tenga todas las hormonas en su sitio (consejo de eFe).

El caso es que, el yogurín en cuestión, se pilló un poco más de la cuenta de la pequeña eFe, y yo que no estaba por la labor de ejercer a tiempo parcial de chofer, profe y madre… le mandé lo más rápido que pude a paseo (aunque no lo suficiente).

Hoy en día, hay otro yogur en mi vida, pero gracias a quien sea (no vamos a atribuir a Dios todo el mérito) tiene las ideas bastante claras, y por lo menos sabe que los reyes magos y el ratón Pérez son la misma persona… pero para todos mis seguidores menores no haré de spoiler, esta vez.

Para todo hay un momento, ahora me apasionan los que pueden recordar el mundial del 82, y durante un pequeño lapso de tiempo, los que nacieron el año de la Expo de Sevilla.
¿Cómo olvidar a Curro? Y si no sabes quien fue, no puedes entrar en esta fiesta.

Consejo de regalo: si un hombre te pregunta cuantos años tienes y tienes dudas sobre si te supera en primaveras o por el contrario le faltan veranos… miente.